Primer día
Comienza El Origen, desafío al Valle del Trueno. A las 8 de la mañana, Mariano Alvarez, director de la carrera, se encuentra dando una entrevista sobre la carrera que largará 3 horas más tarde. “Buscamos que sea algo novedoso y atractivo, para corredores que busquen contacto íntimo con la naturaleza” le asegura a Alejandro Lopez, quien lo entrevista para Radio Cumbre, emisora de la ciudad de Neuquén. “Con nuestros eventos en TMX pretendemos mandar un mensaje de preservación del medio ambiente, y utilizamos lugares de gran atractivo y belleza, lugares únicos en el mundo para hacerlo. Por eso decidimos que la primera edición de El Origen debía ser en Caviahue.”
A las 11:07 de la mañana del día 25/01/12, largó la primera etapa de cuatro de esta primera edición de El Origen. La carrera comenzó como se preveía: a un ritmo intenso, los punteros marcaron el ritmo desde la largada, en el lago Caviahue, bajo un sol radiante.
Uno de los puntos más atractivos del recorrido era el paso por las Cascadas del Agrio, para luego ascender al portezuelo. El ritmo furioso del inicio se convirtió en un trekking rápido. Bajando del Portezuelo, aquellos que decidieron seguir la distancia más larga bordearon la laguna Hualcupén, donde la organización sorprendió con una picada sobre la playa.
Gustavo Reyes sigue demostrando su fortaleza, tomando la punta de esta etapa, seguido de cerca por el experto Charly Galosi. La dupla Rosasco-Peratta, del argentour.com, toma el primer lugar de la categoría masculina por equipos, y un cuarto lugar en la general.
En mujeres individual, Mónica de Gregorio lidera al final de la etapa 1, mientras que en equipos mujeres, las experimentadas Floppy Gorchs y Clarita Serino demuestran en vigencia en este tipo de competencias, y en equipos mixto, lideraron Juan Cruz Cabezas y Nadia Michel.
La lluvia amenaza el campamento del primer día, ¡Pero el ánimo no decae!
A eso de las tres, cuando ya están llegando los últimos corredores, se termina la primera jornada de carrera.
Los campamentos tienen lugar en territorios de la comunidad mapuche, quienes organizan actividades para los corredores y los esperan con un buen plato de pasta, empanadas, pan y bebidas para que recuperen sus energías .
Si bien las grandes carpas con mesas y sillas, y los sillones blancos y negros se encuentran justo detrás del arco de llegada, las carpas donde los corredores pasarán la noche se encuentran más alejadas, para la comodidad de aquél que necesita un rato de sueño, alejado de la muchedumbre.
Mientras disfrutan de la comida caliente, los corredores muestran rostros cansados, pero aparentemente felices, están todos listos para encarar la segunda etapa de esta carrera.
La opinión general dice que lo mejor de la carrera fueron los paisajes, especialmente la Cascada del Agrio, por donde pasaron los corredores de ambas distancias. "Yo no conocía estos paisajes" dice Alfredo, un corredor originario de México, pero que vive en Buenos Aires, "son maravillosos". Federico, por su lado, corredor de la distancia más corta, confiesa que su pasaje favorito fue "la zona de pasto", seguramente refiriéndose al Mallín.
Sin embargo, aquellos que corrieron la distancia más larga, disfrutaron de otro paisaje que los dejó maravillados: Raúl y VIviana aseguran que lo mejor del recorrido fue el "paisaje de la laguna con las araucarias de fondo", y por supuesto, la picada que los esperaba en la playa.
Pero el día no se termina acá: A las cuatro de la tarde llegan las masajitas, Cecilia y María Luisa, para atender a aquellos que necesitan un refuerzo para el día siguiente. La hora de descanso comienza en su llegada, y la gente se va dispersando, tratando de decidir si acercarse a la laguna a tomar un rato de sol, hacerse un masaje, o simplemente descansar un rato rodeado por los maravillosos paisajes que ofrece este hermoso lugar.
Segundo día
Nuevamente el día nos acompaña y permite realizar una segunda etapa inolvidable desde todo punto de vista.
La exigencia del recorrido desde su inicio ha sorprendido a los corredores, que han tenido el placer de conocer lugares completamente vírgenes atravesando un bosque tupido de araucarias, cruzando tres rios caudalosos y ascendiendo por un valle donde un pequeño sendero de cabras los llevaba hasta la base de una cascada gigante.
Si costaba llegar hasta allí, mas aún lo fue seguir la trepada por las lengas y llegar a los filos a 2000msnm. Aquí un control de paso dividía la carrera, donde la modalidad 120k debía ascender a la cumbre del cerro Coliqueo Norte de 2300msnm. Luego descendían a las nacientes del valle del Coliqueo, donde se unían a la modalidad 60k en el Hito fronterizo del mismo nombre del valle.
Otra vez la organización sorprendía a todos con un puesto de abastecimiento de frutas y picada movilizando a tres caballos y 12 personas para lograr montar allí este agasajo a los corredores a 1900msnm, justo en el hito entre Argentina y Chile.
Era un claro punto turístico. Los corredores paraban a comer y sacarse fotos con el hito, para después separarse en dos caminos: aquellos que hacían 60k seguían por camino Argentino, mientras que los que corrían la distancia más larga pisaban tierra chilena y se transitaban varios km por mallínes y lagunas de altura en Chile, y luego regresaban a la Argentina por el valle de Las Lecheras.
A un ritmo avasallante, Reyes y Galossi bajaban tiempos y ampliaban diferencias sobre el resto, ganando Gustavo Reyes por una diferencia de solo 3 minutos.
Las posiciones de cada categoría mucho no variaban, el Argentour Mapal Terra lidera en equipos caballeros y mixtos, Flopi Gorchs y Clara Serino en equipos damas, mientras que Alina Petroff lideró la categoría damas individual del segundo día.
En el campamento, los esperaba la comunidad mapuche con un plato de guiso de arroz caliente, verduras al vapor, frutas para el postre y, no podía faltar, un cálido aplauso.
Mientras los corredores se tomaban su horario de descanso, se hacían masajes, iban al lago a refrescarse o esperaban a que llegaran los últimos, Ramón Chocconi, el médico de la carrera, se dedicó a escribirnos unas palabras sobre las condiciones de salud de los corredores:
Están llegando los últimos corredores. El cronómetro de la llegada marca 5 horas y 3 minutos. Es el segundo día de carrera y el esfuerzo que demandó esta etapa fue más grande que ayer, y ahí estamos a la mitad. Quedan por delante los dos días más desafiantes. Los paisajes de araucarias, los verdes valles altos de las veranadas, el sol alto, el cielo azul y las lagunas que bordean los corredores durante el trekking están convirtiendo esta carrera en una vivencia extraordinaria, y por esto mismo, inolvidable. Será por eso que a pesar del tremendo esfuerzo que realizan los corredores casi no hay consultas por problemas médicos: apenas alguna contractura de espalda causada por la mochila, una que otra rodilla doblada, una tendinitis de antebrazo por el uso del bastón, y si, llenos de ampollas en los pies. Predomina un ambiente de camaradería y alegría. Veremos que nos deparan los próximos días.
Dr. Ramón Chocconi
Director médico.
Por la noche, los corredores disfrutaron de un chivo con ensalada preparado los mapuches bajo un cielo increíblemente lleno de estrellas. A eso de las diez, se juntaron todos de nuevo frente a la pantalla gigante armada por el equipo de organización, para admirar su destreza durante el día con un video que mezclaba la destreza de los fotógrafos con el talento de los camarógrafos. Al final de cálido aplauso que se dedicaron mutuamente, a pesar de que una minoría de corredores se quedaron a mirar el video de la Eco Peugeot 2011, la mayor parte de los corredores se dirigió a las carpas, para una noche de sueño que los preparará para la etapa siguiente.
Tercer día
Cerramos un tercer día de carrera, que sigue sumando emociones y sorpresas en los corredores por cada lugar de paso.
La mañana comenzó con un momento emotivo: poco antes de la largada, nos llenamos de nostalgia cuando tuvimos que despedirnos de la comunidad mapuche, después de dos días y dos noches de disfrutar sus comidas y su compañía. El tercer campamento se armó en la base del Centro de Esquí sobre la ladera del majestuoso Volcán Copahue, lo que significaba abandonar su territorio. Corredores y mapuches se acercaron a darse besos, abrazos, y se dedicaron mutuamente un cálido aplauso de despedida, con promesas de regreso para el año que viene.
La largada se programó para las 11 de la mañana, puesto que se necesitaba tiempo para terminar de armar los bolsos y desmontar campamento: preparar la mudanza. Se largó por segundo día consecutivo con Beautiful Day, de U2, en honor al maravilloso sol que nos viene acompañando.
El trazado de circuito sufría un recorte: la suspensión de la cumbre del Cerro Pirámide, debido a los vientos y a tratar de asegurar que los corredores, que ya acumulan un fuerte cansancio, pudieran atacar en la cuarta etapa el cráter del volcán.
El valle de Hualcupen esta vez se lo recorría desde su final hasta sus inicios sobre los mallines que lo alimentan y en donde abundan cascadas y farallones. El ascenso al portezuelo del Pirámide extenuaba a los corredores, y aquellos no tan expertos en montaña sufrían su acarreo y el paso por las nieves que aún permanecen a 2300msnm.
Al llegar al col, y luego de dos días sin ver el pueblo, los corredores se vislumbraban con la hermosa vista del Lago Caviahue, sus casas y el imponente volcán iluminado por un cielo totalmente azul.
El descenso era muy largo y muy técnico, llevándolos a cruzar el río Agrio, donde otra vez la organización montaba una picada y por supuesto, hidratación. En este punto, los corredores se vieron sorprendidos por el cumplimiento de un pedido que ya llevaba desde el comienzo de la carrera: en la laguna, se enfriaban unas botellas de cerveza para todo aquél que quisiera disfrutar de los fiambres, los quesos, y las frutas secas con un vaso de bebida helada. Una vez terminado este pequeño momento de placer, pasaban por una zona de lagunas de altura y entraban al bosque de araucarias, donde los senderos de esquí de fondo los conducían a la llegada.
El día de hoy, sufrimos la baja de 2 corredores por lesiones; pero es increíble el temple que tienen todos, que aun muy extenuados avanzan a paso firme y terminan una etapa muy dura.
Gustavo Reyes una vez más bate records y con 2h17 finaliza el día 3, logrando una diferencia de 3 minutos sobre sus seguidores.
Poco a poco van llegando los demás: todos con expresiones de infinito cansancio, con ganas de comer algo, darse una ducha y descansar toda la tarde.
La confitería Las Lengas, en el centro de esquí, les prepara un plato de fideos con salsa a elección, que todos engullen comentando la travesía.
María Clara Serino comenta, con cara de agotada: “Fue durísimo. No doy más.”. Efectivamente, para aquellos que siguieron por los 120k, la tercer etapa fue hasta hoy, la más difícil. Sin embargo, aquellos que corrieron la distancia más corta, aseguran que el segundo día fue más sufrido.
Queda el último día, la última noche de convivencia. Queda la conquista del Volcán, una etapa totalmente distinta a las otras, un ascenso de más de 1500mts al cráter en esta edición de El Origen que por lo que se está viviendo día a día hará historia en el mundo de las carreras.
Cuarto día
A las 9h30 de la mañana, se estaba largando la cuarta y última etapa de El Origen: desafío al Valle del Trueno, desde la base del centro de esquí rumbo al cerro Mesa y Las Mellizas.
Hemos vivido cuatro jornadas intensas de menor a mayor y en esta última etapa de la primer edición de El Origen, los corredores experimentaron el rigor de la montaña y de la madre naturaleza. La cuarta etapa se trató de nada más y nada menos que la subida al volcán Copahue.
Fuertes vientos y un descenso amplio de temperatura obligaron a la organización a realizar un estricto control de equipamiento antes de la largada. Alito, Mariano y Pablo dedicaron una hora a revisar mochilas buscando anteojos, camperas, polar, y bastones para la seguridad de los corredores. Según el pronóstico, contrariamente a los días anteriores, en la cima del volcán soplaban vientos de más de 80km/h y 6 grados bajo cero los esperaban. Algunos corredores subestimaban la alta montaña, y no contaban con buena indumentaria para poder soportar el frío, las piedras y la arena volcánica: por eso se les obligó a buscar lo adecuado.
En la organización se armó un operativo de seguridad muy grande con patrullas de rescate, personal de gendarmería y defensa civil, los cuales al ir a instalarse en distintas zonas del volcán, alertaban lo extremo del clima.
Al margen del clima, se mantuvo el plan original de carrera: al llegar a un punto determinado y donde la pendiente era muy abrupta, se podía optar por no ir al cráter, pero esa decisión les costaba el bonus de 1h15 de descuento.
Solo un corredor desertó antes de la subida, y cuatro optaron por no hacer el cráter: pero cien corredores conquistaron el Volcán, donde las ráfagas provocaban una fumarola muy espesa de azufre que dificultaba la visión y la respiración de los recién llegados. El llegar a dicha zona fue un momento de mucha emoción, al poder apreciar de allí toda la inmensidad de Caviahue y de los lugares que ya habían transitado en etapas anteriores.
El descenso se había planeado en el límite con Chile, en una larga travesía volcánica hasta las pistas del centro de esquí, finalizando la etapa y la carrera en el hotel Farallón, en el parque que se encontraba justo detrás de este, donde los esperaba una cálida bienvenida con música, micrófono y por supuesto, la imagen del final: cada uno fue terminando emocionado, con lágrimas, bajo el abrazo de amigos, compartiendo fotos con la organización y cerrando un evento pocas veces visto en las carreras de aventura en montaña.
Terminamos el día 4, nada menos que el último día de carrera que quedará en la memoria de todos los corredores por lo vivido en el ascenso al cráter del volcán Copahue.